La Iglesia
La Iglesia cristiana del Primer Siglo
por: Fernando Jose Coutinho Sanchez
La Iglesia primitiva, fundada por los apóstoles, conocida también como la Iglesia de Gracia o la Iglesia del Cuerpo, creció y se expandió bajos los siguientes principios:
Su estructura física se basó en las casas (Iglesias en los Hogares) donde los creyentes (hombres, mujeres y niños, SIN EXCEPCIÓN) que recién se convertían al cristianismo, provenientes del judaísmo o de cualquier otra creencia gentil, podían conocer la grandiosa y maravillosa Palabra de Dios. No tenían ni funcionaban en templos o locales especiales. De esas Iglesias salían las otras que se irían multiplicando en una ciudad o comunidad, y no dependían de ninguna Iglesia central que los coordinaba. Dios hizo en Jesucristo un solo Cuerpo de creyentes cuya cabeza es Él mismo.
Su objetivo principal fue enseñar a los creyentes a vivir por la Gracia de Dios, los logros alcanzados por Jesucristo y esperar el retorno para experimentar el verdadero reino de Dios.
Cada creyente era responsable por manifestar el don del espíritu santo (por medio de las manifestaciones del espíritu: Hablar en lenguas, Interpretación de Lenguas, Profecía, Palabra de Ciencia, Palabra de sabiduría, Discernimiento de Espíritus, Fe, Milagros y Dones de Sanidades) y de poner a funcionar los dones del ministerio para servicio de los creyentes dentro de la Iglesia (Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros).
No existió nunca una estructura de mando Jerárquico de arriba hacia abajo. Los líderes eran hombres y mujeres con responsabilidades de enseñar y servir a los más nuevos para que tomaran las riendas de sus casas y tener su propia Iglesia en el Hogar, y no para darles órdenes y supervisar su andar para tener que depender de ese liderazgo y tener que darles cuenta. Nunca existieron cargos como hoy día se hace tales como pastores, sacerdotes, coordinadores, presidentes, etc.
Nunca se estableció que debía COBRARSE un DIEZMO para el sostenimiento de ninguna estructura eclesiástica. El dar genuino y de corazón dado por los creyentes era destinado a suplir necesidades en CADA IGLESIA, como los ancianos, pobres y huérfanos y se recogía cuando la necesidad aparecía, nunca como cuota fija o permanente. El liderazgo trabajaba en sus trabajos seglares y si eran apóstoles itinerantes eran sostenidos en cualquier hogar cristiano mientras permaneciera en esa ciudad y se les suministraba un dinero exclusivamente para sus viajes.
La doctrina se basó siempre en las enseñanzas de Jesucristo y por las revelaciones que posteriormente recibió el Apóstol Pablo y que, doctrinas como que los muertos están vivos al morir y van ante la presencia de Dios; La trinidad, donde se hace a Jesucristo DIOS-HOMBRE y que Padre-Hijo-Espíritu Santo son tres divinas personas y estos tres son uno solo; la eterna virginidad de María, la adoración o veneración a imágenes; La venta de indulgencias; La salvación por obras y no por gracia; la adoración o veneración a los ángeles y arcángeles; la observancia de fiestas, rituales y fechas de guardar basadas en el la ley mosaica o provenientes del paganismo; y muchas otras, son inventos e imposiciones traídas a la Iglesia genuina por hombre y no por Dios.
El cristianismo moderno no tiene ningún parecido con la estructura divina que Dios hizo para la Iglesia de Gracia. El clero se ha profesionalizado y se han convertido en especialistas en amedrentar, intimidar y controlar la vida de los creyentes para mantenerlos bajo su exclusivo dominio.
